03
JUL
2018

Steffan Werner, ex alumno de CEIJA y actualmente estudiando en Japón por la Beca Monbukagakusho

El Estudio de Japonés y Yo.

Me llamo Steffan Werner H., guionista. Actualmente me encuentro estudiando japonés en Tokio, Japón como parte del programa de postgrado de la beca Monbukagakusho. Pero mis estudios en este idioma no comenzaron aquí, sino hace 4 años, en Ceija.

En 2014, a menos de un año de haberme titulado de mi carrera, con un trabajo y un lugar estable donde vivir, me pareció que era el momento de finalmente poder comenzar de manera formal mis estudios de japonés. Al decir formal, me refiero en un instituto o de forma particular, con un profesor que vele y guíe mi estudio.

Anteriormente había incurrido por mi cuenta, en base a juegos donde enseñaban el idioma y páginas de internet, pero no había tenido el tiempo para enfocarme de manera seria en mis estudios, por lo que apenas dominaba vagamente los dos silabarios empleados en la escritura japonesa; hiragana y katakana.

Sabiendo que los cursos de japonés básico tomaban aproximadamente 4 años (usualmente divididos entre 7 a 8 semestres), traté de buscar alguna alternativa más rápida, un curso intensivo, que permitiría acelerar el proceso, en el cual sentía había que retrasado bastante.

Fue así como llegué a Ceija, quienes me presentaron su proyecto de curso intensivo, el cual contemplaría estudiar lo de 4 años en 1. Los resultados fueron mejor de lo esperado, no sólo en un año completé con éxito la instrucción básica del idioma, sino que aprobé el JLPT (Examen de Aptitud del Idioma Japonés) en su nivel N4.

Al año siguiente, quise continuar con el curso intensivo, cosa que Ceija pudo por medio del curso intensivo de japonés intermedio. Lamentablemente, por falta de cuórum, el curso intensivo de japonés intermedio sólo duró un semestre, finalizando a mediados de 2015.

Considerando los costos de continuar en el curso regular, tomando en cuenta la velocidad del curso mismo comparado al intensivo, preferí dejar los estudios formales del idioma, continuar por mi cuenta y usar ese dinero para ahorrar con el objetivo de poder viajar a Japón por mi cuenta eventualmente. Ese mismo año, logré aprobar el nivel N3 del JLPT.

Fue así como desde mediados del 2015 hasta principios del 2018, tuve que valerme por mí mismo para seguir estudiando este idioma. El aprendizaje autodidacta resultó más complicado de lo esperado, el trabajo se hacía difícil y me consumía más tiempo, por lo que más que nada me dediqué a usar aplicaciones, específicamente HelloTalk, donde tuviera que aplicar el idioma y así reforzar lo que ya había aprendido.

En enero de 2018, tras 4 postulaciones fallidas, finalmente fui seleccionado como becario Monbukagakusho. Por lo que desde abril de este mismo año, me encuentro en Tokyo Gakugei Daigaku para el curso de preparación de japonés. A contar de octubre, me iré a Nihon Daigaku para comenzar mi investigación.

Volver a estudiar formalmente japonés, ha sido una experiencia maravillosa. Sentado en una sala de clases, con compañeros que ahora vienen de varios países de todo el mundo, en el país de origen del japonés no tiene precio. No voy a decir que ha sido “pan comido”, pero sin duda es gracias a la buena base que traje desde Chile, cortesía de Ceija, que el proceso sea menos difícil de lo que yo esperaba.